En verano como un Kilian cualquiera me suelo buscar recorridos diferentes aprovechando que no tengo porque estar en casa muy pronto; el problema esta que después de planear durante mucho tiempo un recorrido hay que saber posponerlo si el día no es el ideal.Ayer salí a las 14:00 horas del trabajo con la idea de hacer una vuelta al embalse de Ullibarri-Gamboa de 33 km. No me percate de los 30º que marcaba el termómetro, estaba engorilado con todo el tiempo que tenia por delante. Ademas el día anterior me había hecho 26 km por Aguilar de Campoo, así que llegaba con la patas tocaditas, pero esto ya lo sabia y pensaba ir ciertos tramos andando como si fuera una prueba de larga distancia.
Empece la ruta junto a la presa del pantano, primer error, no había fuente y eso que llevaba un bidón (vacio) para ir rellenando por el camino. Así que empece a correr con el bidón en la mano, sigo el sentido antihorario para hacer primero las únicas cuestas que hay en toda la vuelta, no se si esto fue bueno, el caso es que por este lado no había fuentes. Así que me tuve que hacer 25 km sin probar un trago de agua, para entonces ya estaba mas muerto que muerto, llevaba rato alternando la carrera con la caminata y menos mal que después de cruzar el pantano por la pasarela de Azua tuve mas ratos de sombra que de sol. Cogí por fin agua en Landa a falta de 8 km, 8 km que se me hicieron interminables, andando bajo un sol de justicia que pensaba me iba a dejar tirado en mitad del camino. Esperaba encontrar otra fuente en Ullibarri a falta de 3 km, pero no había nada o por lo menos yo no estaba para buscarla por el pueblo.
Dando bastante pena llegue al coche, lo ventile convenientemente y me acerque al primer bar que había de vuelta a casa. Me tome una coca-cola salvadora pero todavía no estaba bien. Seguí conduciendo hasta Altube y allí me tome un Aquarius de medio litro sentado en un banco a la sombra. Este ya me sentó mejor, pero todavía había que conducir hasta casa, que paliza. Cuando llegue a casa me paso lo mas curioso del día, me fui a la ducha y en cuanto apague el agua empece a temblar de frio a lo bestia, me seque a toda leche y me metí en la cama hasta que se me pasaron los temblores, tarde un buen rato.
Esta claro que la aventura de ayer fue un sinsentido, ahora habrá que ver si he aprendido la lección; que me conozco.
3 comentarios:
Lo que no te mata te hace más fuerte!
Ya veo que sumando volumen a lo bestia.
Yo este otoño me quedaré en distancias más cortitas. A ver qué tal te va con el ultrafondo!
Saludos,
Xabi
lo de la ducha me paso en niza a mi... creo que es un golpe de calor...
Subiendo volumen, pero me estoy dando cuenta que se necesitan mas cosas; mucha cabeza (o falta de cabeza), alimentación, control del ritmo. Me esta dando miedo la distancia y creo que me lo voy a tomar como un día de monte con los amigos. (si ellos quieren correr correré)
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